El nuevo piloto de Citroën, Sébastien Ogier, reconoció que es consciente de las deficiencias que tiene el C3 tras el último test privado antes del inicio de la temporada 2019 del World Rally Championship.

Después del test de dos días en Portugal sobre grava, el francés volvió a realizar una prueba de dos días sobre asfalto en los Alpes franceses la semana pasada como preparación para el inicio de la próxima temporada del WRC que empieza este próximo mes de enero con el Rallye de Monte Carlo.

El vigente campeón ha cambiado de equipo este invierno y se está adaptando a marchas forzadas al Citroën C3 para llegar a tiempo de volver a luchar por el título. Las primeras tomas de contacto no han sido muy positivas pero el francés dice saber dónde están los fallos que el equipo necesita mejorar.

Ogier reconoció que “hay mucho trabajo por hacer”, consciente de que el inicio de la temporada puede ser complicado. “Creo que es normal que cuando se cambia de coche se noten diferencias. Ves aspectos positivos y también algunos negativos. Siempre hay diferencias que necesitas adaptar y algunas que probablemente puedas mejorar. En eso estamos trabajando ya”, afirmó.

El seis veces campeón del WRC espera que los aspectos negativos se vayan solucionando. “Hay cosas que se tienen que modificar para que se adapten a mi pilotaje. Creo que este coche mostró una gran velocidad el año pasado. Pero creo que lo que falta, si se comprueba los resultados y mi impresión, es que sea más rápido en condiciones diferentes. Eso es lo que tenemos que mejorar” explicó.

El francés sabe que lo tendrá difícil para reeditar su título de campeón por séptima temporada consecutiva. “Soy el que ha cambiado de equipo y los demás se quedan dónde estaban. Eso les da la oportunidad de estar perfectamente listos para comenzar la próxima temporada. Yo, en cambio, no podré estar al 100% con mi nuevo coche. Espero que sea un reto para todos y también una motivación para mí“, añadió.