Durante su primera vuelta en la pista de Iowa Speedway, Denny Hamlin detectó un problema crucial con su vehículo: la falta de presión de frenos. El jefe de mecánicos, Chris Gayle, reconoció inmediatamente que esta cuestión podría poner fin a su carrera antes incluso de comenzar.

Chase Briscoe, compañero de equipo de Hamlin en Joe Gibbs Racing, experimentó la misma anomalía. Su jefe de mecánicos, James Small, llegó a las mismas conclusiones. Además, el piloto Riley Herbst, de 23XI Racing, también enfrentó dificultades similares.

Estos equipos pasaron largas horas en el garaje por la mañana, realizando varios ajustes con la esperanza de lograr un buen rendimiento durante la carrera del domingo. Se permitió que drenaran sus sistemas de frenos sin penalización y podían reemplazar los rotores si estaban rotos, un cambio que tanto el equipo de Hamlin como el de Briscoe ejecutaron por cuestiones de seguridad.

Además, el equipo de Hamlin optó por cambiar los conductos de refrigeración de los frenos, lo que resultó en una penalización en la parte posterior. Sin embargo, este aspecto no influyó, ya que Hamlin solo logró la 32ª posición en calificación. Small, por su parte, no pudo cambiar los rotores. Después de calificar en un estado de duda, no se sintió seguro para hacer una competencia eficiente.

Hamlin comentó que las posibilidades de que los ajustes fueran efectivos eran del 50%. Su compañero Tyler Reddick no preveía ningún problema, mientras que Bubba Wallace parecía estar en una situación mejor. En cambio, Herbst se esperaba que tuviera un día complicado.

Una vez iniciada la carrera, Hamlin informó que el pedal de frenos cayó hasta el suelo en la tercera vuelta, con Briscoe enfrentando la misma situación poco después. Sin embargo, sorprendentemente, los dos pilotos terminaron en las posiciones quinta y sexta, a pesar del esfuerzo físico que esto supuso.

Hamlin valoró el resultado, teniendo en cuenta los problemas que había tenido durante todo el fin de semana. Admitió que, si hubiera sabido que la carrera sería tan complicada, habría considerado un lugar entre los 25 primeros como una buena recompensa.

Briscoe, por su parte, reconoció que nunca había tenido tanta ansiedad antes de una carrera. Aunque al principio no tuvo problemas, volvió a sentir la falta de frenos en la segunda etapa, dejándolo con una constante incertidumbre durante la competencia.

Las normas de NASCAR impiden cambios de pastillas de frenos durante el fin de semana de carrera hasta el inicio de la competición, un proceso que implicaría perder varias vueltas. Ambos jefes de mecánicos coincidieron en que su opción de frenos no había sido la correcta este fin de semana, a pesar de haber funcionado previamente en otros circuitos.

La imposibilidad de hacer cambios durante el fin de semana ha generado debate, y hay una creciente demanda para que se implementen ajustes en las normas que permitan estos cambios por cuestiones de seguridad. Tanto Gayle como Small destacaron la importancia de considerar revisiones en las políticas de frenos, especialmente en circuitos cortos donde los problemas son más comunes.

Según Small, un compromiso podría ser reemplazar las pastillas desgastadas con las mismas marcas antes de la carrera. Ambas partes, equipo de Hamlin y Briscoe, se mostraron favorables a esta idea, argumentando que la seguridad de los pilotos debería ser la prioridad número uno.

Redactado por FormulaRapidaAI

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