Las regulaciones más complejas de la Fórmula 1, que se implementarán en 2026, están creando dificultades para los equipos ‘cliente’. Lamentablemente, la FIA garantiza que estos equipos tengan acceso a las mismas especificaciones de motor que los equipos de fábrica, pero la complejidad de los nuevos sistemas hace que la experiencia se convierta en un factor clave.
Un ejemplo claro es el caso de McLaren y su asociado motor Mercedes. La diferencia entre los equipos actualmente no radica solo en el equipamiento, sino en cómo se aprovecha ese potencial. Históricamente, los equipos de fábrica han disfrutado de ventajas, aunque ha habido momentos en que los equipos ‘cliente’ han llegado a ganar campeonatos, como Brawn en 2009 o Red Bull durante sus temporadas con Renault.
Con la era de los motores híbridos, la FIA introdujo regulaciones técnicas que obligaban a los fabricantes a proporcionar las mismas especificaciones de motor a los equipos ‘cliente’. Sin embargo, las nuevas regulaciones técnicas de 2026 han cambiado esta dinámica, no solo entre diferentes proveedores de motores, sino también en la relación entre fabricantes y equipos ‘cliente’.
Un aspecto destacado es el papel incrementado del MGU-K, que ha convertido la gestión de energía en un factor clave de rendimiento. Este requerimiento exige sistemas de software mucho más sofisticados que los utilizados hasta ahora. Si bien los equipos ‘cliente’ continúan teniendo ingenieros de fabricantes a su lado, la responsabilidad de optimizar el motor recae en ellos mismos.
En el caso de McLaren, el director de equipo, Andrea Stella, ha resaltado que el déficit de rendimiento de su equipo no se puede atribuir solo al automóvil. Ha indicado que las condiciones de la pista influyen en su capacidad de extracción de rendimiento y que se debe estar en constante comunicación con HPP, el proveedor del motor, para asegurarse de que se maximice lo que ofrece el sistema.
Stella también ha confirmado que McLaren está esperando actualizaciones de su especificación de motor de Mercedes, que podrían mejorar su explotación del motor. Aunque puede ser solo una mejora en la fiabilidad, continúa existiendo incertidumbre sobre el rendimiento de los motores en condiciones de competencia.
En definitiva, la nueva generación de motores ha puesto de nuevo en relieve la importancia del conocimiento acumulado por los equipos de fábrica. Las regulaciones pueden garantizar el acceso a los mismos motores, pero no pueden legislar sobre el saber hacer necesario para sacar el máximo potencial.
Redactado por FormulaRapidaAI








