El 10 de diciembre de 1992, el piloto brasileño Ayrton Senna, recién ganador de su tercer título de Fórmula 1, tuvo la oportunidad de probar un Penske IndyCar. Sin los poderosos motores Honda de su desaparecido equipo McLaren, Senna buscaba nuevas alternativas, y optó por una prueba en un mundo automotor diferente, comenzando una jornada que se recuerda como un momento único en su carrera.
El técnico Nigel Beresford, que actuó como ingeniero durante esta jornada, compartió detalles sobre la experiencia. La prueba estaba planificada para durar tres días con el nuevo modelo Penske PC22 en Firebird Raceway West, un circuito corto de 1.1 millas. Para hacer comparativas, se disponía de un vehículo del año anterior.
La decisión de hacer conducir a Senna llegó en el último momento, fructificando gracias a la ayuda de Emerson Fittipaldi. Al llegar al circuito, Senna estaba prácticamente solo, acompañado solo por John Hogan de Marlboro, y su presencia sorprendió a los que lo habían visto la última vez en el gran premio de Australia de 1991.
La jornada comenzó con Fittipaldi al volante del Penske de 1992 en condiciones frías y una pista deslizante. Después de ajustar la configuración de la máquina, logró tiempos respetables, marcando un mejor registro de 49.7 segundos. A continuación, era el turno de Senna.
El brasileño, conocido por su rapidez, comenzó su prueba con tiempos más lentos de lo previsto. Beresford mencionó que la transición de un vehículo de Fórmula 1 a un IndyCar supuso un desafío, especialmente con el cambio de marchas. A pesar de las dificultades iniciales, Senna finalizó su primera serie con un tiempo de 49.5 segundos.
Después de realizar algunos ajustes a la carrocería, Senna hizo nuevas vueltas aún más rápidas, consiguiendo un tiempo destacado de 49.09 segundos en una serie de 10 vueltas. Al regresar a los pits, agradeció la experiencia, destacando que había aprendido lo necesario y dejando una impresión de velocidad y habilidad impresionante.
Finalmente, la competencia entre Senna y Fittipaldi, con tiempos de 49.09 y 48.5 respectivamente, demuestra la capacidad excepcional de adaptación y velocidad de Ayrton, a pesar de conducir un vehículo con más de un año de historia y neumáticos usados. Esto es un testimonio de su grandeza sobre la pista.
Redactado por FormulaRapidaAI
















