Honda deja la F1. Movimiento que habrá sorprendido a propios o a extraños pero que sin duda vislumbra la poca atractividad que ofrece la F1, algo que, sumado a los costes desorbitados tanto del I+D como de las producciones, alejarían hasta al mas rico de un ‘Circo’ exageradamente caro.

La llegada en 2015, que se tradujo meses después en error de autocrítica por los propios japoneses, no fue más que una cadena escabrosa de errores en cadena y de jefes en F1 que iban desfilando hacia el desempleo de manera tanto rampante como frenética. Una serie de errores que convirtieron al temido y laureado binomio McLaren-Honda en una patraña cuyo objetivo no era otro que deambular por 20 países intentando acabar la carrera.

Crónica de una muerte anunciada como dijo aquél cuando la marca decidió, conjuntamente con McLaren, romper un contrato que en los primeros test en Jérez 2015, ya parecía languidecer cuando apenas daba sus pasos iniciales. Las promesas, las interminables horas en bancos de pruebas y el desfile de responsables técnicos acabaron con la promesa icónica de devolver al binomio a sus años de gloria.

Alonso con Honda
Fernando Alonso durante la temporada 2016

Con Alonso como primer espada, escoltado por un nada despreciable campeón del mundo, Jenson Button, exhibieron las vergüenzas de un motor y un chasis que no pudieron competir ni con su propia sombra.

 

McLaren se apuntó al carro de Renault, que pese haberlo ganado todo junto a Red Bull había labrado una relación que se autoalimentaba con la crítica y la toxicidad, deseoso de encontrar un nuevo aliado, acogió a los de Woking con la esperanza, al menos, de mejorar el rídiculo de los años anteriores.

Honda decidió irse con Red Bull, previo paso por Toro Rosso, lugar donde encontraron

Red Bull Honda
Un Red Bull Honda durante el GP de la Toscana 2020

una buena complicidad y una filosofía similar de trabajo, sobre todo tras abrirse de mente y permitir que ingenieros externos pudieran ayudar la causa. La llegada de Honda a Red Bull y viceversa, suponía un chorro de aire fresco para la F1 y a la vez, extremo riesgo para los de la marca energética, acostumbrados a ganar, o al menos, a estar en la lucha por ello.

Este movimiento, que deja a Red Bull huérfana de cara a la regulación, y con más enemigos que amigos en el acotado mundo del motorizador en F1, deja en evidencia a una Honda, que se había cerrado en banda para cambiar las regulaciones -alegando el infausto gasto realizado en su eterno I+D-, deja hoy un mensaje vacío y de fracaso, palabra que puede resumir a la perfección, un periplo desafortunado en la F1.