Posición de privilegio para el finés en el regreso de la F1 seguido de Hamilton y Bottas. Bien McLaren con Norris 4º y Sainz 8º. Ferrari, a un mundo con Vettel fuera de la Q2 por primera vez desde Singapur 2016.

La F1 ha vuelto. Pocas palabras bastan para expresar el sentimiento general que podemos tener tras la vuelta de la categoría del automovilismo; y es que, tras 226 días sin vivir la emoción de un Gran Premio, la F1 vuelve y nos regala una clasificación con igualdades máximas, aunque eso sí, con un dominio incontestable de Mercedes, que vuelve a empezar una temporada con Bottas por delante.

Llámese ‘DAS’ o llámese supremacía continuada en el tiempo, pero Mercedes ha demostrado que en esta era híbrida no hay rival posible para paliar un dominio que vive ya su 7ª temporada. Tras ellos, en un nuevo doblete de las ahora flechas oscuras -similares a los TIE Fighters de Star Wars- ha aparecido Verstappen, algo difuso durante todo el fin de semana y que ha podido encontrar, ayudado por matices de su basta genialidad, para ponerse por detrás de los Mercedes, aunque no, por ende, cerca de ellos.

En cuanto a McLaren… una vuelta espectacular de Norris (4º) y un buen ‘Top 10’ de Carlos (8º), ha dejado evidente que los británicos son conscientes de que el potencial evolutivo de sus principales rivales es enorme, con lo que este invierno parecen haber hecho -a la espera de la carrera- los deberes para seguir siendo el 4º equipo, aunque en la escala jerárquica de este deporte Ferrari parece haber perdido el norte, y desde luego, el trono.

Ha sido un día para olvidar en Ferrari, con Vettel fuera de Q2 por primera vez en años, y dejando patente, que el diseño del coche no va encaminado en la dirección que la competitividad de este año requiere y que, si Vettel quiere dejar Ferrari con honores, a los italianos les urge un cambio de rumbo con urgencia.

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