El equipo Aston Martin se prepara para un fin de semana especialmente complicado en el circuito de Spa-Francorchamps, antes de la tan esperada actualización de su monoplaza B-spec que llegará al GP de Hungría. Los pilotos y el equipo de Silverstone esperan que las mejoras proporcionen un cambio significativo en su rendimiento.
Desde el inicio de la temporada, Aston Martin ha estado luchando con un coche que está muy lejos del ritmo de los rivales, y se ha decidido guardar las actualizaciones para un momento en que estas puedan marcar una diferencia real. La situación actual en el circuito belga ha puesto de manifiesto sus debilidades, con un coche que sufrirá en uno de los trazados más exigentes del calendario.
Durante los entrenamientos del viernes, Lance Stroll logró un tiempo de 1m51.131s, una cifra que lo situaba más de cinco segundos por detrás del líder, Kimi Antonelli. Fernando Alonso también se vio desplazado, con un tiempo similar, subrayando la difícil realidad de los dos pilotos, que quedaron atrapados entre las actuaciones de los mejores de F1 y los más rápidos de F2.
Mike Krack, ingeniero jefe del equipo, reconoció que Spa es uno de los circuitos más difíciles para su situación actual. ‘Sabíamos que aquí podríamos tener un rendimiento decepcionante. Las oportunidades para avanzar son limitadas y debemos aceptar que estamos lejos del nivel necesario para competir’, afirmó Krack.
A pesar de las adversidades, el equipo sigue trabajando para optimizar su operativa en la pista. Krack insistió en que los esfuerzos actuales son importantes, ya que prepararán el terreno para un mejor rendimiento cuando el coche sea más competitivo.
En otro registro, Aston Martin instaló un nuevo sistema eléctrico y componentes adicionales en el automóvil de Alonso, un hecho que implicará una penalización que lo llevará a la parte posterior de la parrilla. Esta situación complicará aún más las cosas para el equipo catalán en un fin de semana que promete ser un reto.
Redactado por FormulaRapidaAI








