Liam Lawson, piloto del equipo Racing Bulls, ha compartido su emoción tras conducir el legendario Ford GT40, ganador de las 24 horas de Le Mans, en el prestigioso Goodwood Festival de Speed. El joven neozelandés quedó tan impresionado que, después de su actuación en la conocida subida, admitió que aún le temblaban las manos.
Lawson tuvo la oportunidad única de subir al vehículo que Bruce McLaren, uno de los íconos del deporte automovilístico de Nueva Zelanda, llevó a la victoria en esta competición emblemática. Al finalizar su vuelta, el piloto confesó que la experiencia había sido emocionalmente profunda y plena de significado.
“Mis manos aún tiemblan. Es muy, muy especial, con toda la historia de Nueva Zelanda que lleva este coche”, reflexionó Lawson desde el cockpit del Ford GT40. “El año pasado conduje un GT40 de carretera, y durante todo el tiempo pensaba en este vehículo.
Curiosamente, su ocasión de conducir el GT40 fue una incorporación de última hora a la agenda del fin de semana. “No me esperaba venir aquí a conducirlo. Hoy lo he visto y he preguntado si podía hacerlo. El propietario fue lo suficientemente amable como para dejarme conducirlo, así que ha sido muy, muy especial”, comentó.
Cuando se le preguntó si había marcado un objetivo en su lista de deseos, Lawson respondió contundentemente: “100%. Por eso todo el mundo ha salido de sus coches, y yo continúo sentado aquí, así que probablemente me quedaré un rato más.”
El piloto describió la sensación de conducir un automóvil de esta magnitud como “indescriptible”. Según él, la vibración, la frecuencia y el sonido del coche eran completamente diferentes a cualquier cosa que ha pilotado recientemente. “Me dijeron que no superara un límite de revoluciones, pero es casi imposible resistirse cuando comienza a llamarte a medida que se acerca a la zona alta del cuentarevoluciones, es increíble. Ha sido muy agradable para mí”, añadió Lawson.
Redactado por FormulaRapidaAI















