Estrategia. Para unos un término muy escueto y poco concreto y para otros la pieza fundamental de toda carrera automovilística, haya paradas en boxes o no. Ir al ataque, defender, o incluso ceder la posición entra en esta ventana de la estrategia. En este primera publicación de ‘La Pizarra’ analizaremos el Gran Premio de Australia de 2018.

Todo pintaba a que la primera carrera del año se quedaría en una simple estrategia a una parada. Fácil de entender, a priori, ¿no? Sólo una detención, y la carrera casi decidida antes de empezar. Obviamente los neumáticos Pirelli ayudan a que se vean carreras a una parada, y el planteamiento es sencillo, pero no el resultado. Empecemos a desmenuzar.

Estrategia base del Gran Premio de Australia

Lo que barajan siempre los equipos antes de empezar la carrera es la forma más rápida de llegar hasta el final. El resultado se mide hasta la milésima, y todo se elabora gracias a los datos obtenidos en los entrenamientos libres y en el intercambio de información con el ingeniero de Pirelli que trabaja con cada uno de los equipos.

En Melbourne, la idea era parar más allá de la vuelta 30. El ultrablando aguantaba unas 30 vueltas en buenas condiciones, y con ese dato jugaron los equipos punteros. Tres vueltas en clasificación, vuelta de calentamiento y el relevo es lo que se valora en total. Basándonos en el total de vueltas que dio Brendon Hartley con un ultrablando (34), el cálculo sale.

Por tanto, la estrategia base queda predispuesta de las dos siguientes formas:

-Parada en vuelta 30 y cambiar a superblandos.
-Parada en vuelta 30 y cambiar a blandos.

Hay dos opciones viables, y ahí ya entra en juego la valoración e información que trasladan los pilotos desde el habitáculo. En el caso del Albert Park, los superblandos no funcionaron de forma tan constante como se esperaba, y se optó por terminar la carrera con el blando para mayor confort.

El motivo: los Red Bull. La estrategia de los de Milton Keynes se basó en el modo agresivo de la estrategia base. Primero pusieron un superblando, que es con el que clasificaron en la Q2. Su intención era pasarse al ultrablando, pero el tiempo que se perdía en relación al blando al final del relevo final no salía a cuenta. Por eso decidieron montar el blando y terminar con fuerza la carrera.

Estrategia alternativa 1: undercut

Una vez planteada la parada alrededor de la vuelta 30, los equipos inician la carrera. Ahí es donde entra el famoso término de la gestión en carrera. Cuidar más las gomas te permite modificar la estrategia y sacar ventaja de cara a los metros finales del evento. No cuidarlas abre otra opción no menos interesante: el conocido undercut.

El undercut tiene una ventaja clara y una más imprevisible. La primera son los neumáticos nuevos. La segunda, el tráfico. Habitualmente el undercut sirve para librarse del tráfico y poder aprovechar la velocidad pura del coche con gomas nuevas. Ferrari, que iba en superioridad numérica tras el accidente de Valtteri Bottas en clasificación, atacó primero. Kimi Räikkönen paró una vez se abrió la ventana de paradas.

Dicha ventana de paradas se marca a partir de la primera vuelta en la que es posible parar para el cambio de gomas. ¿Cómo se localiza dicha ventana de paradas? Con la duración de la goma más dura. En Albert Park la estrategia era a una parada de forma clave, y las gomas blandas duraban 40 vueltas. Solución: a 58 se le restan esas 40 vueltas y quedan 18. Justo en la que paró el finés de Ferrari.

Lo que generó esa parada de Räikkönen fue que Mercedes y Lewis Hamilton se pusiesen a la defensiva. Si Hamilton esperaba a parar, Räikkönen le superaría y adelantar en Albert Park es complicado. O lo que es lo mismo, en Ferrari buscaron posición en pista, fuese con el finés o con Sebastian Vettel.

Hamilton entonces tuvo que elegir: señalar a Räikkönen como rival y cubrir, o seguir a Sebastian Vettel e intentar pasarle tras la parada. La segunda opción daba una opción negativa: quedarse detrás del Ferrari Vettel sí o sí. La primera no, puesto que saldría delante de Räikkönen y con la posibilidad de hacer un undercut a Vettel. Así que, con toda la lógica del mundo, Hamilton paró a cubrirse del Ferrari SF71-H del campeón de 2007, y salió por delante.

Estrategia alternativa 2: overcut

En ese momento, la pelota se la pasó a Ferrari, que optó por arriesgar con Sebastian Vettel. Con los neumáticos actuales el undercut no es tan efectivo como en otras ocasiones. Eso abre otra ventana: el overcut. O lo que es lo mismo, la forma inversa del undercut.

Vettel iba primero, sin tráfico que le molestase y con las gomas aún con buena salud. Al de Ferrari le asignaron el aumentar el ritmo, machacar las gomas. La intención de ese aumento de ritmo era el de mantener la distancia con Hamilton después de la parada del británico, y pronto se vio que era complicado.

El overcut iba a costarle la victoria al alemán, y Mercedes parecía que lo tenía hecho. Hamilton recortaba paulatinamente la distancia, cuando se pararon los dos Haas en pista. La ventana de coche de seguridad pasaba a primer plano. 

Para calcular la ventana de coche de seguridad, los equipos utilizan un punto de inflexión que son las paradas en boxes. Dicha ventana de coche de seguridad se establece en base a esos cambios de neumáticos por una razón: los coches con neumáticos en mejor estado se encuentran con los que no han parado aún, y eso provoca situaciones complicadas. Un toque o accidente al intentar adelantar puede causar un coche de seguridad, y eso los equipos lo tienen en cuenta.

Estrategia alternativa 2.5: coche de seguridad

Por eso hay una tercera estrategia, que resultó ser la ganadora de la carrera. Un overcut mezclado con un coche de seguridad (ya sea virtual o total). Ferrari, que vio como apareció la señal de Virtual Safety Car, y se lanzó al pit-lane en cuanto pudo. Con una ventaja: en el momento que se encara el pit-lane, no vale la regla de tiempo delta que se establece con el Virtual Safety Car.

Lanzadísimo, el alemán entró al carril de boxes sin perder un segundo. Ese momento fue lo que le dio la ventaja suficiente para salir delante de Hamilton. Vettel iba en modo suicida al permanecer fiel al overcut, y tuvo la suerte del coche de seguridad virtual. Parada un pelín más lenta que la de Hamilton, pero aún así salió por delante. Ahora sólo le quedó aguantar y resistir los ataques de Hamilton, cosa que hizo y así se apuntó el primer Gran Premio de la temporada.

Por sencilla que pudiese parecer, la estrategia del Gran Premio de Australia ha resultado más que interesante y decisiva. En un Gran Premio con más degradación de gomas y más paradas, hay muchas más variantes. Esa salsa que no se ve, pero que se nota, abrió la lata del Mundial de F1 de 2018. ¿Qué veremos en Baréin? Dos semanas y ‘La Pizarra’ volverá con el análisis de la estrategia vencedora.

 

Resumen Estrategia del Gran Premio de Australia

-Ventana de paradas: Vuelta 18 a vuelta 30
-Ventana de coche de seguridad: Vuelta 18 a vuelta 32
-Vuelta de parada clave: 26 (bajo coche de seguridad virtual)
-Estrategia ganadora: Alternativa 2.5

 

FOTO | McLaren Media Center