George Russell vivió una jornada complicada durante el GP de Singapur de 2026. A la desafortunada penalización de 60 lugares por su unidad de potencia, se suma un accidente durante la carrera de sprint del sábado que costó caro al piloto británico y a su equipo, Mercedes.
Después de chocar contra las barreras, Russell no solo perjudicó su prestigio, sino que también provocó daños significativos al coche. La reparación implicó una gran cantidad de recambios, incluyendo el ala frontal, el fondo, la suspensión delantera y la parte trasera completa del vehículo.
Según fuentes del paddock alemán, el equipo agotó su reserva de piezas nuevas debido al accidente. Así, los mecánicos se vieron obligados a arreglar el coche con componentes usados, que, a pesar de tener la misma especificación aerodinámica que las piezas nuevas, no ofrecían el mismo rendimiento.
Los vehículos de Fórmula 1 son extremadamente exigentes, y las piezas de un coche se desgastan rápidamente. Esto significa que los componentes reciclados tenían una rentabilidad inferior, lo que dificultaba que Russell obtuviera un buen resultado en la carrera del domingo.
A pesar de las adversidades, Toto Wolff, director del equipo, valoró positivamente la recuperación, ya que Russell logró finalizar en la novena posición, un resultado notable teniendo en cuenta las circunstancias. Competir con un coche que ha perdido parte de su potencial es una tarea monumental.
Redactado por FormulaRapidaAI
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