En los últimos días se ha esparcido el rumor de que el director del equipo de Fórmula 1 Mercedes, Toto Wolff, estaría interesado en comprar una participación del 24% del equipo Alpine, actualmente propiedad de un consorcio de inversores que incluye celebridades como Ryan Reynolds, Rob McElhenney y el golfista Rory McIlroy. Este consorcio pagó 233 millones de dólares por su participación en 2023.
A pesar de que se trata de una participación minoritaria, el interés por esta acción es elevado, dado el incremento del valor de los equipos de F1 bajo el actual Concorde Agreement, que ha protegido a los equipos competidores. El creciente interés por la F1 en Estados Unidos ha fomentado el aumento del número de grandes premios, enriqueciendo las finanzas de los equipos.
Con el mercado en alza, las acciones significativas como esta son poco frecuentes, ya que los propósitos confiados esperan que las valoraciones continúen aumentando. El año pasado, George Kurtz, CEO de Crowdstrike, adquirió un 15% de las acciones pertenecientes a Wolff por 300 millones de dólares, que representa un 33% del equipo Mercedes.
Pero recientemente se ha aclarado que la intención no proviene directamente de Wolff sino del mismo equipo Mercedes, que tiene beneficios divididos entre Jim Ratcliffe, CEO del grupo INEOS, y la entidad de propiedad de Wolff, así como del grupo Mercedes-Benz.
En este contexto, la compra no sería una iniciativa personal de Wolff, sino un movimiento por parte del equipo Mercedes. En el paddock se está especulando sobre qué estrategia hay detrás de esta adquisición de una participación que no garantizaría un papel significativo en la gestión de Alpine.
Podría ser una inversión financiera inteligente, especialmente si continúa el ascenso de las valoraciones de los equipos de Fórmula 1. Actualmente, el valor estimado de un equipo como Alpine es alrededor de 3.000 millones de euros, más del doble que hace solo tres años.
Ya existe una relación de colaboración entre Mercedes y Alpine, con el equipo de Stuttgart proporcionando el motor y la transmisión a Alpine, un contrato vigente hasta el 2030. A pesar de esto, las sinergias no garantizaban un retorno significativo, teniendo en cuenta los límites presupuestarios impuestos.
Además, algunos ven este movimiento como un intento de Mercedes de reafirmarse en una estructura de equipo que no siempre ha sido considerada estable a largo plazo. François Provost, nuevo CEO del grupo Renault desde julio de 2025, no es visto como un gran aficionado al motorsport y se comenta que, si el precio fuera el correcto, estaría dispuesto a vender el equipo sin demasiadas reticencias.
Esta situación refleja una evolución de la Fórmula 1 hacia un modelo de estilo franquicia similar al de la NFL, donde, detrás de las identidades de equipo, la propiedad se centra más en el negocio del crecimiento de ingresos que en la marca asociada a los equipos.
















