Max Verstappen, el campeón del mundo en cuatro ocasiones, ha expresado sentimientos contradictorios sobre su posible retirada de la Fórmula 1. Afirmando que no desea abandonar la competencia, también ha dejado entrever que disfruta más de sus proyectos de automovilismo de resistencia.

El piloto de Red Bull ha criticado severamente las nuevas regulaciones de la Fórmula 1 que entrarán en vigor en 2026, que aumentarán la dependencia de la energía eléctrica, una situación que considera como «anti-correr» y ha comparado con «una Fórmula E con esteroides».

Verstappen ha insinuado que estos cambios podrían influir en su decisión de abandonar la F1 al final de su contrato, que expira en 2028. Más allá de la F1, el piloto disfruta de otras competiciones, como la competición de 24 horas de Nürburgring, en la que participará en mayo.

“No quiero irme”, aseguró Verstappen antes del Gran Premio de China. “Desearía tener más tiempo y divertirme más, pero también estoy haciendo otras cosas que realmente me gustan”.

El piloto holandés destaca que disfruta de los proyectos de resistencia, afirmando que el ambiente en estas competiciones es diferente y más divertido. “Puedo ser más yo mismo”, añadió. Además, mencionó la influencia de su padre, que ganó el título LMP2 de la Le Mans Series en 2008.

En sus declaraciones, Verstappen dejó claro que no se ve compitiendo en F1 hasta los 40 años y que es el momento adecuado para explorar nuevas oportunidades en el mundo del automovilismo.