El piloto sueco Marcus Ericsson, con 35 años de edad, inicia su octava temporada en IndyCar con un fuerte deseo de recuperar su nivel competitivo. Tras una complicada temporada 2025, Ericsson entra en un año de contrato con Andretti Global y busca demostrar su potencial.
A pesar de la intensa competencia, Ericsson recuerda que su última victoria en IndyCar se produjo en St. Petersburg y que 2023 fue un año de carreras exitosas. Terminó en la sexta posición del campeonato, pero desde su mudanza a Andretti en 2024, solo ha logrado un segundo puesto en Detroit y diez mejores resultados en 34 carreras.
«Siento que llevo un peso sobre los hombros este año. La primera temporada con Andretti fue prometedora, pero no conseguimos terminar muchas carreras, perdiendo puntos valiosos. La velocidad estaba ahí, así que fue un buen inicio», afirma Ericsson, que ha ganado cuatro carreras en su carrera, incluyendo la famosa Indianapolis 500 de 2022.
Durante la temporada pasada, las cosas no salieron como esperaba. La pérdida de liderazgo en Indianapolis con 13 vueltas por terminar fue una desilusión, y su segundo lugar fue anulado por una violación técnica después de la carrera. «Realmente, el año pasado debería haber sido mejor. Fue decepcionante», reconoce.
Con un nuevo ingeniero de carreras, Ron Barhorst, a su lado y cambios en el equipo, Eriksson se muestra optimista. Tras unas pruebas en Sebring y Phoenix, asegura haber hecho progresos en el ajuste del coche. «Hemos trabajado mucho para hacer que el coche sea más a mi medida. Estas mejoras me tienen emocionado por la temporada que viene», comenta.
Con la competencia cada vez más dura, Ericsson busca el punto extra que lo lleve de nuevo a la lucha por los podios. «La clave es no perder el foco. En IndyCar, incluso un pequeño error te puede hacer caer a la parte baja de la clasificación. Hemos estado trabajando duro durante este tiempo para volver más fuertes», concluye.
La temporada se abrirá con el Grand Prix de St. Petersburg, un circuito donde Ericsson espera resurgir como competidor serio y recuperar su forma ganadora.












