En la última prueba del campeonato, Kimi Antonelli vivió una jornada de tensión en México, donde logró su primer título mundial de Fórmula 1. A pesar de la celebración, el triunfo casi se transformó en una decepción cuando una fuga de aceite amenazó su rendimiento a medida que se acercaba a la meta.
Durante los momentos decisivos de la carrera, el italiano detectó problemas con su motor W17 y estuvo a punto de abandonar. Bradley Lord, subdirector del equipo Mercedes, reveló en un pódcast que el coche estaba «cubierto de aceite» después de la carrera debido a una fisura en el cárter de aceite, que había comenzado a comprometer el rendimiento de la unidad de potencia.
Antonelli confesó que sentía como el motor comenzaba a fallar, pero gracias a su concentración y madurez, pudo mantener el control, evitando así una retirada que habría alterado completamente las celebraciones del nuevo campeón.
Aun así, las opciones de ganar el título ya eran muy favorables para Antonelli. Su rival, Lewis Hamilton, necesitaba la victoria para mantener viva la competición. No obstante, con las limitaciones de potencia en la recta principal, Hamilton tuvo graves inconvenientes para adelantar a Max Verstappen, complicando enormemente su objetivo.
Terminar la carrera en la primera posición junto a figuras como Hamilton y Verstappen proporcionó a Antonelli un momento simbólico que se recordará mucho más allá de esta temporada. La imagen de los tres pilotos juntos en el podio representa tanto el pasado como el futuro de la Fórmula 1, consolidando a Antonelli como uno de los grandes nombres a tener en cuenta en los próximos años.
Redactado por FormulaRapidaAI







