La competición de la NASCAR Cup Series en el Iowa Speedway se presenta con un giro inesperado. Denny Hamlin, piloto de Joe Gibbs Racing, comenzará la carrera al final de la parrilla debido a un cambio en la unidad de refrigeración de su coche número 11, realizado justo antes de la salida.
Además de Hamlin, otros pilotos como Brad Keselowski y Chase Elliott también se verán obligados a iniciar la carrera desde detrás, después de sufrir accidentes durante las sesiones de clasificación y práctica. La situación se complica para Hamlin, que, junto con su compañero de equipo Chase Briscoe, ha experimentado problemas en los frenos durante la jornada del sábado. Los tres vehículos de 23XI Racing también han tenido dificultades de diferentes grados.
Chris Gayle, jefe de mecánicos de Hamlin, ha expresado que hay un 50% de posibilidades de que los cambios previstos permitan al piloto competir de manera efectiva hasta el final de la carrera. En caso contrario, Hamlin deberá regresar al garaje para realizar más ajustes.
La situación es especialmente crítica para Chase Briscoe, que ha descrito sus frenos como ‘destrozados’. Cabe recordar que la NASCAR no permite el intercambio de pastillas de freno a menos que el fabricante, PFC Brakes, notifique un defecto, lo cual actualmente no ha sucedido.
Las decisiones sobre los ajustes de los vehículos provienen de los datos generados por la alianza técnica entre JGR y 23XI Racing. Cada equipo debe tomar sus propias decisiones sobre qué agresividad aplicar en sus ajustes, un hecho que podrá influir en sus resultados de cara al próximo junio de las clasificaciones para el Chase.
Desde el punto de vista de 23XI, la situación de Riley Herbst es la más desafiante para el inicio de la carrera, mientras que el equipo de Bubba Wallace se muestra seguro de poder competir a un buen nivel. Tyler Reddick parece ser quien mejor preparado estará para afrontar la carrera de manera habitual.
Redactado por FormulaRapidaAI











