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F1 GP Brasil: 2008, el Mundial en un parpadeo

Copyright: Darren Heath

La F1 vuelve a Interlagos para un nuevo GP de Brasil, y hoy recordamos la edición de 2008 con la lucha por el Mundial entre Massa y Hamilton.

El año 2008 fue una temporada de mucha emoción y grandes carreras en Fórmula 1, con varias ediciones en lluvia y uno de los finales más emocionantes de la historia reciente de la categoría. A lo largo de las dieciocho carreras que conformaban el calendario de la temporada en la que Kimi Räikkönen intentó defender sin éxito su corona, fueron muchas las historias que se desarrollaron en un paddock que vivía el último año antes de la introducción del nuevo reglamento de 2009.

Al llegar a Brasil, el impulso que BMW Sauber y Robert Kubica habían tomado al principio de la temporada parecía haberse desinflado por completo, al tiempo que se confirmaba que Renault había llegado tarde: tras un comienzo complicado para los franceses, las mejoras introducidas a partir de España ayudaron a Fernando Alonso a tener un gran final de temporada con las victorias en Singapur, no sin polémica, y en Fuji, que ayudaron al español a lograr una quinta plaza que parecía inalcanzable al comenzar la temporada.

Robert Kubica y Fernando Alonso demostraron un gran nivel en 2008, pero ninguno de ellos pudieron luchar por el Mundial hasta el final. En la imagen, los dos talentos en el podio del GP de Japón. Copyright: Jens Buettner/F1

En cualquier caso, sólo dos hombres llegaban a Interlagos con el sueño de llevarse el Mundial: Felipe Massa y Lewis Hamilton. Ambos pilotos completaron una temporada irregular, en la que parecía claro que el campeón terminaría siendo quien cometiera menos errores. La mala tarde de Felipe en Silverstone en la que cometió cinco trompos bajo la lluvia o el grave error de Lewis en Canadá al no ver el semáforo rojo del pit lane y chocar con Räikkönen son sólo dos de los momentos que pudieron costar caros a los dos pilotos en la caza de su primer Mundial de F1.

Brasil, el último asalto

No obstante, al llegar a Interlagos poco importaban los errores cometidos, o la mala suerte sufrida. De los dos aspirantes, Lewis Hamilton era el piloto que lo tenía más de cara, con 94 puntos y 7 puntos de ventaja sobre Massa, con 87, en una época en la que el ganador se llevaba 10 puntos, en comparación con los 25 de ahora. Las cábalas estaban claras: si Massa quería ser campeón del mundo, tenía que ganar la carrera y que Hamilton finalizara 6º o peor. El empate a puntos le valía a Felipe, ya que el brasileño tendría una victoria más que el británico.

El héroe local se puso a ello desde los Libres 1, liderando la tabla de tiempos y manteniéndose delante del piloto de McLaren en las sesiones del viernes. El sábado, el día de la clasificación, el piloto de Ferrari marcó el ritmo y se aseguró la pole position, mientras que Hamilton se colocó en cuarta posición. Entre ellos estaban el Toyota de Jarno Trulli, clasificado en una sorprendente 2ª posición, y Kimi Räikkönen en tercer lugar, protegiendo a Felipe.

Dado que Massa necesitaba sí o también ganar la carrera, el objetivo de partir desde la pole position ya lo había cumplido. Aun así, con Hamilton 4º desde el inicio, estaba claro que Felipe y Ferrari necesitaban que pasaran cosas que cambiaran el guion de la carrera.

Domingo, 2 de noviembre de 2008. Carrera del Gran Premio de Brasil

Éramos pocos y llegó la lluvia

A falta de 3 minutos para que comenzase la vuelta de formación, el cielo de Brasil mandó un regalo a su protegido desde la pole position en forma de chaparrón que obligó a retrasar el comienzo de la carrera, para permitir a los equipos montar neumáticos intermedios y cambiar los secos que ya estaban preparados para rodar. Massa necesitaba que pasaran cosas, y a pesar de que su manejo bajo la lluvia nunca fue una de sus grandes virtudes, la inclemencia meteorológica podía darle más oportunidades si Hamilton cometía algún error.

Salida del GP de Brasil de 2008, el comienzo de una carrera clásica para la F1. Copyright: Scuderia Ferrari/F1

En la salida tanto Massa como Hamilton mantuvieron sus posiciones, mientras que Fernando Alonso (comenzaba 6º) y Sebastian Vettel (7º) progresaban a costa de un Heikki Kovalainen que fallaba en su propósito de proteger a Hamilton. Unas vueltas más tarde, y con un Safety Car de por medio que salió tras el accidente de David Coulthard en la carrera en la que se despedía de la categoría, comenzó el baile en la calle de boxes para los pilotos que comenzaban a montar neumáticos de seco, en una pista que se secaba rápidamente.

Massa, Alonso y Vettel realizaron su parada antes que Räikkönen y Hamilton, por lo que cuando el británico montó neumáticos de seco se encontró en una sexta posición que le privaría del título, detrás del quinto puesto de Giancarlo Fisichella, un invitado de honor a la lucha que se había colado con su Force India tras ser el primer piloto en realizar el cambio.

Ferrari y Massa esperando un milagro, McLaren y Hamilton deseando que nada cambie

Una vez superado el inesperado obstáculo de Fisichella, Hamilton volvía a ser 5º y matemáticamente campeón, mientras Massa lideraba la carrera con un rápido Vettel detrás, Alonso en tercera posición y Räikkönen desde la cuarta, y perdiendo impulso respecto al trío de líderes. Durante los pit stops se mantuvieron estas posiciones, sólo alteradas por la estrategia a tres paradas que planteó Toro Rosso para Vettel, y que le volvió a colocar en segunda posición hasta su tercer paso por boxes.

A medida que el número de vueltas se aproximaba al 71 que haría caer la bandera a cuadros, más claro parecía que el Mundial se iba para McLaren. Massa lideraba e iba camino de ganar por segunda vez el Gran Premio de su país, pero Hamilton se mantenía 4º por delante de Vettel, y Kovalainen era 6º, protegiendo la posición que expulsaría a Lewis de obtener el campeonato. De nuevo, Ferrari y el piloto brasileño necesitaban un nuevo giro de guion para obrar el milagro.

Los pilotos doblados y Vettel, la lluvia y Glock: los dos milagros que casi salvan a Massa

A falta de 15 vueltas para el final, las radios comenzaban a difundir el rumor que podía salvar a Ferrari: venía lluvia en los próximos minutos, y afectaría en las últimas vueltas del Gran Premio. Todos los pilotos comenzaron a bajar sus tiempos para construir huecos en caso de ser necesario pasar de nuevo por boxes, y los primeros en hacerlo lo hicieron a falta de unas siete vueltas para el final fueron Nick Heidfeld y Fisichella. Poco después, Alonso, Räikkönen, Hamilton y Vettel, los pilotos desde la 2ª a la 5ª posición, pasaron por el pit lane para montar neumáticos intermedios.

Massa se quedó fuera una vuelta más, pero en la vuelta 67 de 71 hizo su paso por boxes: Ferrari podía haber jugado la carta de no parar y de quedarse con los neumáticos de seco, esperando a que no lloviera tanto, de forma que aquellos que hubieran montado juegos de agua -entre ellos, Hamilton- sufrieran y perdieran posiciones. El muro de Ferrari lo consideró arriesgado y también Felipe montó neumáticos intermedios.

El equipo que sí se la jugó tenía dos pilotos que podían ganar mucho más de lo que podían perder: Toyota. Mientras toda la parrilla pasaba por boxes, el equipo japonés mantuvo a sus dos hombres, Timo Glock y Jarno Trulli, con sus neumáticos de seco encontrándose en la sexta y octava posición, respectivamente. Manteniéndose fuera mientras el resto paraban, Timo Glock ascendió a la cuarta plaza, pero se le antojaban vueltas difíciles por delante si la lluvia seguía incrementando su intensidad como lo estaba haciendo.

Mientras tanto, en la quinta y en la sexta posición se encontraban Lewis Hamilton y Sebastian Vettel, molestados por Robert Kubica, doblado y en la 13ª posición, y haciendo lo posible por desdoblarse. Al hacerlo, permitió que Vettel aprovechara la confusión del momento y adelantó también a Hamilton: el británico ahora era 6º, y Massa era campeón del mundo a falta de 2 vueltas. El box de Ferrari y las gradas de Interlagos eran una fiesta, mientras que ahora eran Hamilton y McLaren quienes necesitaban un milagro.

Timo Glock, con neumáticos de seco, seguía siendo el piloto delante de Vettel (5º) y Hamilton (6º), ambos con neumáticos intermedios, por lo que podría terminar siendo presa fácil para los dos pilotos. En cambio, Glock no había sufrido una gran pérdida de tiempo en comparación con los pilotos con intermedios hasta las dos últimas vueltas, en las que la lluvia hizo casi imposible controlar el Toyota del alemán.

Comparación de los tiempos por vuelta de Glock (secos) y Hamilton y Vettel (lluvia) en las últimas vueltas del GP de Brasil de 2008. Fuente: elaboración propia a través del Live Timing de FOM.

Al tiempo que Vettel adelantaba a Hamilton, la lluvia se intensificaba y más comenzó a sufrir Glock, perdiendo hasta tres segundos por vuelta, una barbaridad de tiempo que terminó siendo poco al compararlo con el tiempo perdido en la última vuelta, en la que sólo en el primer sector había perdido tres segundos enteros respecto a Vettel y Hamilton.

Mientras tanto, Felipe Massa cruzaba la línea de meta, completando el trabajo que tenía que hacer en aquella tarde, es decir ganar la carrera, y ahora tocaba esperar: si todo se mantenía igual, Felipe sería proclamado campeón en su tierra, una hazaña que sólo logró Giuseppe Farina en 1950. El problema para él y para Ferrari es que no todo seguía igual: en el segundo sector, la zona más revirada, Timo Glock perdió 10 segundos respecto a Vettel y Hamilton, y fue al final de esta sección cuando se produjo el milagro para McLaren y el joven británico.

Como lo describió Pedro Martínez de la Rosa, piloto probador de McLaren y comentarista en la retransmisión española al terminar la carrera y ser consciente de lo que había pasado, en la última frenada de la última curva, Lewis Hamilton adelantó a Timo Glock para ascender de nuevo a la 5ª posición que le valía para llevarse el Mundial por un solo punto. El alemán, que compitió en Fórmula 1 hasta 2012, no dejó pasar a Hamilton como tanta gente creyó, hasta el punto de que el piloto de Toyota recibió amenazas de muerte hasta años después de Brasil 2008, sino que las condiciones de la pista en la última vuelta se volvieron imposibles de manejar con neumáticos de seco, y dio pie al adelantamiento del piloto alemán y del contendiente británico.

https://twitter.com/F1/status/1589612131502235648?t=AQUBJgl-Pb4aJgXJnOU5nQ&s=08

La imagen, clásica ya de la historia de la Fórmula 1, viene acompañada en el mundo anglosajón por el comentario de Martin Brundle, «is that Glock? Is that Glock going slowly?» al tiempo que Hamilton adelantaba en Juncão. La retransmisión española tardó algo más en darse cuenta de lo que había pasado, con alguno de sus miembros más centrados en hacer referencia, casi celebrando, una supuesta «maldición de Hamilton», y fue al cruzar la línea de meta cuando Antonio Lobato, narrando la que era última retransmisión de F1 en Telecinco antes de marchar a LaSexta, se hizo la misma pregunta que todos los que no vieron el adelantamiento: «Cuarta posición, Timo Glock, cuarta posición Timo G- cuarto Vettel, quinto Hamilton. ¡¿Qué le ha pasado a Glock?¡ ¡Quinto Hamilton, campeón del mundo Hamilton!».

La victoria más amarga para Felipe, la felicidad más absoluta para Lewis

Felipe Massa ganó por segunda vez el Gran Premio de su país, pero no fue suficiente. Durante toda la carrera apenas durante un puñado de vueltas había sido campeón virtual, pero la apuesta de Toyota hizo soñar a Felipe, a Ferrari y a un país entero hasta el punto de que no todos llegaron a darse cuenta de que Hamilton había terminado pasando a Glock para ascender un puesto. Los dos boxes de McLaren y de Ferrari celebraban al mismo tiempo la consecución de un título para cada uno de sus pilotos que sólo Lewis había conseguido, y cuyo despertar fue increíblemente amargo para los de Maranello. «Estoy muy orgulloso de todos vosotros. Lo habría estado aún más con el campeonato, pero en cualquier caso, gracias», comentaba un visiblemente emocionado Felipe a su ingeniero Rob Smedley al llegar al parc fermé.

Mientras tanto, Hamilton celebraba su primer título mundial, convirtiéndose en el primer británico en ganarlo desde Damon Hill en 1996, en el primer británico en hacerlo con McLaren desde James Hunt en 1976, y en el piloto más joven en conseguirlo hasta la fecha, un récord anteriormente ostentado por Fernando Alonso y con el que se hizo Sebastian Vettel en 2010. En el parc fermé, su compatriota Jenson Button le felicitaba mientras su Honda ardía en la última carrera de los japoneses en la F1 hasta 2015, sin saber el británico la paradoja que el destino le tenía preparada para 2009, cuando también él ganaría el título terminando 5º en Brasil.

Lewis Hamilton celebra su primer título mundial, en el parque cerrado del GP de Brasil 2008. Copyright: Antonio Scorza.

Hamilton celebraba al tiempo que la siempre apasionada grada brasileña demostraba su descontento y desilusión con abucheos al nuevo campeón del mundo, en otra paradoja del destino que terminaría viendo a Lewis recibiendo la ciudadanía brasileña catorce años después de aquella tarde en São Paulo. Nadie sabía lo que sucedería en los años posteriores a 2008, ni siquiera el propio Hamilton, que después de aquella temporada cosechó seis títulos más y llegaría a mantener un nivel de leyenda, a la cabeza en récords de la categoría de los que se puede sentir bien orgulloso.

Un emocionado Felipe Massa celebra con sus compatriotas su victoria en el GP de Brasil de 2008, que le acercó al título mundial por unos segundos. Copyright: Rainer Schlegelmilch.

Y con las celebraciones, el podio. Uno de los podios más icónicos de la historia de la Fórmula 1, con Felipe Massa ganador pero sin trono, recibiendo el cariño de su país al haber sido campeón del mundo durante poco más de medio minuto. Ferrari se había hecho aquella tarde con el Mundial de Constructores, sí, el 16º de su historia y el último hasta la fecha, pero el protagonista en aquel podio bajo la lluvia de Interlagos seguía siendo Felipe. Aquella fue la última victoria del brasileño que diría adiós a la categoría en 2017, y la vez que más cerca estuvo de luchar un campeonato, recordando aún el dolor de aquella tarde en Brasil. Nunca más Felipe volvió a estar al nivel que tuvo en 2008.

Alguna vez volvió a estar Ferrari de la mano de Fernando Alonso a punto de alzarse con el título, incluso en Brasil, como en la increíble edición de 2012, y en la aciaga noche de Abu Dhabi en 2010, que demostró que hay errores que se pagan tan caros en Fórmula 1 que pueden terminar costando un Mundial…