El debut del nuevo Lamborghini Temerario GT3 en la DTM el pasado fin de semana en el Red Bull Ring ha sido todo un fracaso. El equipo afrontó una doble jornada en Austria con resultados que han generado serias preocupaciones sobre la competitividad del vehículo y la estructura de su programa.
Los problemas del Temerario GT3 han sido tan evidentes que el coche ya ha recibido el nombre de «Lamborghini Dromedario» en el paddock. Solo un año atrás, Lamborghini luchaba por el título de la DTM con su Huracán GT3, pero ahora los equipos Grasser Racing Team y Abt Sportsline se vieron obligados a correr con el nuevo modelo en la retaguardia.
El mejor piloto del fin de semana, Mirko Bortolotti, terminó en 16ª posición, a 36.082 segundos del líder, una diferencia preocupante dado que el sistema de Balance of Performance (BoP) debería equilibrar las prestaciones de los vehículos. Más preocupante es que pilotos menos experimentados, como Nicolas Baert con un Aston Martin, fueron más rápidos en 0.6 segundos por vuelta.
Problemas de rendimiento y soluciones complicadas
Bortolotti comentó que «la diferencia es gigantesca» y, de hecho, el circuito de Spielberg es un trazado que podría ocultar los defectos más graves del Temerario. Con altas temperaturas de pista y un nuevo neumático de DTM que se calienta rápidamente, los problemas podrían haber sido aún más evidentes en un circuito con más curvas como Oschersleben.
El coche presenta serios inconvenientes a la hora de frenar y no gira adecuadamente debido a la falta de grip mecánico que proporciona la suspensión. Los sistemas de ABS y control de tracción no están suficientemente refinados, y el coche fue entregado tarde en su ciclo de desarrollo, sin un ajuste base funcional.
Retirada como opción viable
Ante la gravedad de la situación, los expertos recomiendan que Lamborghini considere retirar el Temerario y reutilizar el Huracán 2026 mientras se solucionan los problemas de la nueva edición. Aunque esto implicaría una pérdida de prestigio a corto plazo, permitiría evitar una vergüenza a largo plazo en la competición.
Según fuentes próximas al proyecto, la única solución realista podría ser una versión Evo del Temerario, aunque los reglamentos de la FIA limitan estas actualizaciones a un periodo de dos años, a menos que se trate de cuestiones de seguridad.
Incertidumbre en la organización
La situación actual pone de manifiesto que Lamborghini, con un departamento de motorsport relativamente pequeño, ha sufrido numerosos cambios de personal durante el desarrollo del Temerario. La marcha del jefe de motorsport, Giorgio Sanna, y los cambios en la dirección técnica han dejado un vacío de liderazgo que podría complicar la solución de estos problemas.
El futuro de la empresa en el campo de la competición no solo pone en peligro su imagen, sino que también afecta a los equipos DTM como Grasser y Abt, que dependen de patrocinadores y necesitan obtener resultados para continuar operando. La pérdida de estas marcas podría reducir la parrilla de la DTM a solo 17 vehículos, un escenario preocupante para un campeonato de GT3 de primer nivel.
Redactado por FormulaRapidaAI
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