Aston Martin enfrenta una grave desventaja de cara al Gran Premio de Australia, ya que ha limitado la capacidad de sus pilotos a completar solo 25 vueltas por sesión. Esto se ha decidido para prevenir posibles daños nerviosos a los pilotos debido a las severas vibraciones generadas por el motor Honda.

El director del equipo, Adrian Newey, ha declarado que las vibraciones que emite el motor son tan intensas que han afectado la fiabilidad del AMR26, con casos de daños repetidos en la unidad de batería del motor. Durante las pruebas de pretemporada, varios problemas de fiabilidad limitaron el rendimiento del coche, poniendo de manifiesto la gravedad de la situación.

Según Newey, tanto Fernando Alonso como Lance Stroll han expresado que solo pueden completar un número limitado de vueltas antes de sufrir lo que podría convertirse en daños permanentes en sus nervios. En el caso de Alonso, ha manifestado que no puede superar las 25 vueltas, mientras que Stroll ha limitado su actividad a 15 vueltas consecutivas.

A pesar de las dificultades, el director técnico ha señalado que han implementado soluciones para reducir las vibraciones durante el fin de semana, pero reconoce que el motor sigue siendo la fuente principal de estos problemas. «El chasis, que es una estructura rígida, no ha podido mitigar estas vibraciones de manera efectiva», ha puntualizado Newey.

La situación es preocupante, ya que no hay un plazo definido para resolver los problemas relacionados con las vibraciones del motor Honda. El equipo confía en el potencial de rendimiento de su coche, pero el efecto de las vibraciones podría comprometer seriamente su rendimiento durante la competición.