Alex Palou ha hecho historia. Ese es el titular, se puede estilizar más, cambiar las palabras o buscar sinónimos. Pero el titular es el mismo y no por ello deja de ser importante.

El español ha logrado lo que nunca antes había hecho triunfando en la Indycar. Un campeonato que se le resistió a Oriol Servià y que hoy Alex conquista. Y, además, solo le han bastado dos temporadas para hacerlo.

El camino al título.

Llegó a la Indy en 2020 de la mano de Dale Coyne Racing, un equipo modesto, sin grandes aspiraciones. Pese a ello fue capaz de lograr un podio, su primer podio en el campeonato, en la tercera carrera. Le siguieron enormes resultados a lo largo de la temporada, situando el monoplaza por encima de sus posibilidades para acabar 16º en la general final.

Su destreza al volante no pasó desapercibida por los grandes equipos y Chip Ganassi le fichó para 2021. Solo le bastó un año para estar en el mejor equipo de la Indy.

Esta temporada ha vuelto a demostrar que merecía ese asiento. Comenzó el año triunfando en Alabama. Desde entonces han llegado cinco podios y dos victorias más. En la Indy500, que por ahora se le resiste, fue segundo rozando la gloria de la mítica prueba.

A Long Beach, Palou llegó como el gran favorito, con un colchón de puntos que le permitía incluso abandonar en ciertos casos. Todo estuvo siempre de cara. Alex no falló y sumó su primer campeonato de Indycar.

La audiencia de la carrera fue de 26.000 personas en España.

A este éxito hay que darle la importancia que corresponde. Está a la altura del mundial de Fernando Alonso en F1, siendo el primer español conquistando la competición que se había resistido a los españoles en el pasado.

Sin embargo, no tuvo la repercusión que sí tuvo el éxito de Fernando en 2005 o 2006. La carrera fue seguida por 26.000 personas en #Vamos, de Movistar Plus. La carrera de F1, horas antes y sin el título en juego, sumó más de 300.000 espectadores.

Esto nos lleva a concluir que hay muy poca tradición automovilística en España. El seguimiento de las carreras incrementó cuando había un español luchando por el triunfo y era en televisión abierta. Ahora, siendo de pago, sin habérsele dado relevancia al campeonato y en un horario menos habitual, el éxito de Palou ha quedado diluido entre noticias de fútbol.

Queda por ver si, en 2022 y después de este título de Palou, la Indycar suma nuevos espectadores y aumenta su audiencia en España. Lo que sí está claro, con más o menos personas delante de la televisión, es que Alex Palou ha llegado para quedarse, para seguir haciendo historia.