Mclaren ha empezado el curso pisando fuerte. Además de ser los primeros en mostrar su nuevo MCL35M, ya han rodado. Antes que nadie y sin hacer ruido mediático.

A diferencia de Ferrari o Mercedes, que hablan de grandes avances en su unidad de potencia o de las dudas que crea dejar atrás el DAS, Mclaren ha trabajado sin llamar la atención.

Progreso en todos los ámbitos.

A esto hay que sumar el buen chasis con el que contaban en 2020, evolucionado para la nueva campaña que empezará en marzo, y la mejora de potencia que tendrán gracias a la nueva unidad Mercedes que equipan. Podemos estar ante un gran año para los ingleses.

A nivel de motor, el cambio de Renault a Mercedes les permitirá cubrir las carencias que presentaba el producto francés para ser más competitivos y regulares.

Sobre la instalación del nuevo motor, James Key, director técnico de Mclaren, explica que «no hay una solución única para la disposición de estas unidades de potencia, ni para la dimensión de varios componentes clave que afectan a la arquitectura del coche.»

En el apartado aerodinámico, donde nos detendremos a continuación, han introducido algunas novedades, aunque no se verá el verdadero trabajo que se ha llevado en Woking hasta pisar Bahrein. Además, han rediseñado la zona trasera consiguiendo mantener casi intactas las curvas que trazaban la antigua tapa motor.

Key ha indicado sobre este apartado, que «habrá algunas ideas nuevas. La parte delantera del coche, desde el punto de vista de la normativa, no ha cambiado en absoluto, pero hay desarrollos que todavía estamos estudiando en esas áreas también. Y eso continuará en la temporada.»

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Finalmente, en el apartado financiero, Mclaren goza de una buena situación. El objetivo de Zak Brown desde su llegada fue, es y será seguir captando patrocinadores para llenar el monoplaza de pegatinas. Un monoplaza que tornó a naranja papaya hace unos años para volverse vistoso y mantener el espíritu de los orígenes de Mclaren.

Arrow, Dell Technologies o Coca-Cola son algunos de los grandes nombres a los que ha atraído el equipo de Zak y que ahora ocupan los espacios que estuvieron vacíos durante los años de matrimonio con Honda.

Análisis técnico.

La continuidad del reglamento hace que, a grandes rasgos, el MCL35M sea casi idéntico que su antecesor. Las diferencias aparecen, no obstante, si miramos con lupa todos los detalles.

La introducción de la unidad de potencia alemana ha hecho que se rediseñen los pontones y la toma de aire sobre el cockpit, obteniéndose una nueva configuración para la refrigeración del mismo.

Los primeros son ahora más altos, estrechos y con una caída más pronunciada. Además, la curva que traza la tapa del motor es ligeramente diferente a la que presentaban hace un año y sobre el cockpit, la toma de aire también ha sufrido algunas modificaciones.

En cuanto a los bardgeboards y el alerón trasero, encontramos algunos cambios. La primera ha sido ligeramente modificada, añadiendo algunos elementos sutiles mientras que en la segunda se observa una nueva pletina lateral con cortes.

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En definitiva, estamos ante un monoplaza que es una evolución clara del buen producto que presentó Mclaren hace un año y que tan buenos resultados les dio. Ahora, la pregunta es, ¿llegarán más lejos que en 2020 o seguirán atrapados en la zona media?