El ecuador del mundial de MotoGP está cada vez más cerca. Nos acercamos con la próxima cita, el Gran Premio de Holanda (Assen), con un punto crítico en Yamaha. Tal vez, la escudería japonesa es de las que más está en el punto de mira.

Por su parte, el calendario aterriza al “Circuito Rossi“, donde hace un año que no gana una carrera pero donde acumula un palmarés de 10 victorias en este circuito. 25 de junio de 2017. Esa es la fecha en la que tanto Rossi como Yamaha saborearon la victoria por última vez. Así que no es de extrañar cuando la fábrica llega con la esperanza de conseguir subir a lo más alto para poder saber en qué punto y situación se encuentra el conjunto.

Actualmente, la crisis de Yamaha es muy difícil de entender. Ambos pilotos oficiales, Maverick Viñales y Valentino Rossi, se encuentran en mundos paralelos diferentes que afectan a la evolución de la M1. Mientras Rossi ha conseguido cuatro podios (el primero en Qatar y posteriormente, tres consecutivos en Le Mans, Mugello y Montmeló todos con tercer puesto) Viñales solo ha podido subir a una cajón en esta temporada: Austin, segunda posición. La victoria de esta prueba supondría el revivir completo del Dottore; ya que tras finalizar la carrera de Montmeló, y con satisfacción tras subirse al podio, reconoció que los mundiales no se ganan con terceros puestos.

He logrado cuatro podios esta temporada y estoy contento por ello, pero siempre tercero. Y los Mundiales no se ganan haciendo terceros.

Mientras que Valentino Rossi evoluciona la M1 y va a por todas en cada carrera, el papel de Viñales deja una gran incógnita abierta. Con las mismas prestaciones en ambas máquinas, el catalán no ha salido beneficiado prácticamente en ninguna prueba mundialista. Viñales, que debutó con Yamaha el año pasado, consiguió hacerse con la victoria de tres Grandes Premios: Qatar, Argentina y Francia. No obstante, llegados a la cita de Catalunya, todo cambió y ya no volvió a subirse a lo más alto del podio.

Yamaha necesita hacerse con la victoria en este Gran Premio; última gran oportunidad llegados al punto de inflexión más latente del mundial. Solo así podrá salvar los muebles ante un Valentino Rossi con ganas y ansias de victoria o ante un Maverick Viñales de decepción constante con su equipo de mecánicos.