Tras el Gran Premio Motul de la Comunitat Valenciana, toca analizar lo ocurrido al detalle. Alex Rins se impuso en una carrera en la que Quartararo lo dio todo sin llegar a ser suficiente, mientras que Bagnaia se centró en pilotar sin cometer errores y se proclamó campeón del mundo de MotoGP por primera vez.

Antes del final

Antes de la carrera, los dos protagonistas estaban muy nerviosos, pues estaba en juego el campeonato. Por una parte, Fabio Quartararo sabía que él tenía que ganar la carrera y que todo pasaba por ahí. Él no tenía nada que perder. En el garaje de Ducati sí se jugaban mucho. Pecco Bagnaia no podía cometer ningún error, aunque se podía permitir el lujo de pilotar algo más comedido.

La última batalla

Empezó la carrera y el piloto de Yamaha no tuvo la mejor de las salidas, perdió alguna posición mientras que Bagnaia la ganó, lo que lo situó justo detrás del francés. Lo que todo el mundo pensaba era que se quedaría ahí, pues ya le valía para ser campeón de lejos. No fue así, incluso con el riesgo que suponía, y más en un inicio de carrera donde todos están más juntos, Bagnaia adelantó a Quartararo para situarse justo detrás de Miller. Esto provocó que ambos sufrieran un leve toque con el que se le saltó una pieza de la Ducati al italiano. Como era de esperar, esto no quedó así y Fabio se la devolvió poco después.

Los de delante ya habían abierto hueco y todo lo que le quedaba al francés era remontarlo. Pese a que rodaba rápido, no era capaz de alcanzar al grupo de cabeza, y Binder se le echaba muy encima. Finalmente el sudafricano acabó pasándole truncando así todas las esperanzas de revalidar el título de Quartararo.

¿Cómo es posible dejarse remontar 91 puntos en una mitad de temporada?

La respuesta no es nada simple, aunque viendo a su compañero de equipo y al descontento con Yamaha, bien se podría decir que la moto no iba bien, más viendo el palmarés de tan solo 8 podios en toda la temporada, 3 de los cuales victorias, repartidas solo en la primera mitad del año. Aún así, ha habido errores impropios de Fabio Quartararo, extraños e inentendibles que le han hecho ir perdiendo poco a poco el mundial.

La falta de velocidad punta, más esos errores y malas puestas a punto de la moto le han llevado a ser subcampeón del mundo, y a perder el título en favor de Pecco Bagnaia, quien tampoco empezó bien la temporada pero ha tenido un fin de ésta brutal.

La remontada de Bagnaia y Ducati

Hablando del propio Bagnaia, él en la carrera de Valencia pilotó de manera muy conservadora, pero yendo más allá se podría decir que incluso le faltaba algo de ritmo y no estaba cómodo en la moto. Se iba largo en algunas curvas, no pilotaba con soltura e incluso pilotos de su misma fábrica le adelantaban poniendo en riesgo sufrir alguna caída que le complicaran el mundial. Esto podría ser debido a la pieza que saltó de la Ducati en el toque comentado anteriormente con Quartararo.

Volviendo a analizar el por qué sus compañeros de fábrica decidieron pasarle, existen varias opciones probables. Los aludidos son Luca Marini y Enea Bastianini. El primero de ellos tenía claramente más ritmo y podía ser incluso peligroso quedarse detrás. Además, viendo a Fabio, no estaba cerca de ganar la carrera y frente a las vueltas que quedaban podía ser la mejor opción pasar al italiano. Por otro lado, Bastianini también se acercaba como una bala y en su caso no hubo mucho que pensar, pues Pecco se fue largo en una curva lo que hizo que el piloto de Gresini lo pasara sin tomar más riesgo del necesario. Además, por su parte se estaba jugando la tercera plaza del mundial, pues Aleix Espargaró se había retirado al inicio de la carrera y Bastianini necesitaba coger buenos puntos para consolidar esa tercera posición.

Lo que es innegable es la pedazo de segunda parte de temporada que se ha marcado Pecco Bagnaia acompañado por la mejor moto del mundial frente a la que la Yamaha de Quartararo nada pudo hacer.