Prodrive, la ingeniería británica conocida por modelos icónicos como el DBR9 y el Vantage GTE, ha manifestado un interés renovado por volver a la competición de prototipos, destacando que el actual panorama de las carreras de resistencia es «muy atractivo».

La empresa es una de las ausencias notables de la clase Hypercar del WEC, que ha captado un interés sin precedentes de los fabricantes gracias a las regulaciones LMH y LMDh. A pesar de su participación actual con el equipo LMGT3, el último prototipo construido por Prodrive fue el Aston Martin AMR-One de 2011.

David Richards, CEO de Prodrive, indicó que la empresa considera una posible colaboración con un fabricante, con el objetivo de ganar carreras importantes como las 24 horas de Le Mans. A pesar de no haber confirmado planes concretos, la idea de un regreso a la competición parece generar expectativas.

Richards señaló que lo que hace que el momento sea atractivo es la competitividad creciente de la serie y su popularidad, un reflejo del éxito de las regulaciones establecidas por el ACO. Sin embargo, advirtió que la participación actual de los fabricantes puede no ser sostenible, citando ejemplos de marcas como Lamborghini y Porsche que han reducido su presencia en las carreras.

Además, Richards mencionó que la dinámica del mercado de los fabricantes es cíclica: cuando los resultados no llegan, la tendencia es reducir recursos y esto puede causar oscilaciones en el número de participantes en el campeonato.

Redactado por FormulaRapidaAI

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