Nacido en Monterrey y con tan solo 19 años, Patricio O’Ward debutó el pasado domingo en la Verizon IndyCar Series en Sonoma y terminó en la novena posición.

O’Ward se proclamó campeón de la Indy Lights hace menos de un mes y se convirtió en el primer mexicano que lo logra de toda la historia. Pero eso no es todo, pues sin apenas descansar, no ha tardado en dar un paso más y empezar su aventura en la IndyCar. Su debut fue el pasado fin de semana en la última prueba de la temporada, el Gran Premio de Sonoma, y lo hizo por la puerta grande.

El rookie del equipo Harding Racing hizo una gran sesión de clasificación el sábado, sorprendiendo a todos entrando en el Fast Six, con un gran ritmo y terminando quinto.

El domingo mantuvo el nivel durante la primera mitad de la carrera hasta que sus neumáticos empezaron a desgastarse. A pesar de esto, consiguió recuperarse durante la segunda parte del Gran Premio hasta terminar en el top10, en una espléndida y merecida novena posición.

“Fue una carrera muy agitada”, dijo el campeón de la Indy Lights 2018. “Al principio, es realmente difícil cuando no has hecho una temporada con neumáticos que no conoces a la perfección. Traté de hacerlo lo mejor posible, pero creo que en la vuelta ocho o algo así tuve muchos problemas para controlar la tracción. Tenía todo un grupo de personas tratando de atacar por la espalda. Creo que al principio hice un buen trabajo para quedarme en el quinto lugar. Pero los neumáticos no duraron tanto tiempo”, apuntó el joven mexicano.

La carrera supuso un gran esfuerzo físico para Patricio: Fue una carrera muy larga, estoy bastante adolorido. Mi espalda está muy cansada. También mi cuello. El auto de seguridad que entró me salvó un poco para descansar el cuello”, expresó el piloto tras terminar la carrera.

O’Ward admitió haber tenido algunos sustos durante las primeras vueltas: “Todo es mucho más rápido“.

Sin embargo, cuando se instaló en la carrera, se sintió más cómodo. Entre las primeras lecciones: adelantamientos y ahorro de combustible. “Creo que aprendí a ahorrar combustible. Aprendí a cuidar los neumáticos. Aprendí a ser paciente de cierta manera. Puedes frustrarte bastante. Si comienzas tan fuerte, puedes frustrarte bastante si te miras y estás como 10 posiciones peor”.

“Fue un gran fin de semana, aprendimos mucho”, detalló. “Clasificamos el coche en la quinta posición y terminamos la carrera en la novena. Como piloto, deseas permanecer en la posición de clasificación o mejorar. Pero creo que, para un primer intento, especialmente con una carrera súper larga con tres o cuatro paradas a boxes, fue un trabajo bien hecho. Estoy realmente satisfecho y solo quiero mejorar para el próximo año“.

O’Ward tiene garantizadas al menos tres carreras de la temporada IndyCar 2019, por las que cobrará un millón de dólares, incluidas las 500 Millas de Indianápolis.