La edición 2018 de las 12 horas de Sebring se resolvió a favor de Nissan y el coche número 22 de Extreme Speed Motorsports pilotado por Pipo Derani, Nicolas Lapierre y Johannes van Overbeek tras una carrera intensa y con acción a lo largo de prácticamente la totalidad de la prueba. El Onroak-Nissan DPi se impuso por doce segundos sobre el Cadillac de Wayne Taylor Racing en la que es la segunda carrera del certamen IMSA.

La prueba vivió un incidente nada más empezar que dejaba claro cual iba a ser el talante de la misma en un trazado que es tan traicionero como fantástico para el piloto. Salidas de pista, trompos, golpes contra el muro, visitas (afortunadamente sin consecuencias) al centro médico e incluso algún que otro vuelco. En una carrera en la que pasó de todo, los prototipos no aburrieron en ningún sentido.

Gracias a la presencia de hasta once coches de seguridad a lo largo de la carrera, la batalla por la victoria se mantuvo mucho más igualada de lo esperado, con multitud de candidatos en la vuelta del líder. Por ello, con poco más de una hora para el final, aún había lucha abierta. Tras la última parada, eran nueve segundos los que le separaban del Cadillac de Wayne Taylor Racing que finalmente fue segundo, controlando esa ventaja hasta la bandera de cuadros. Aún así, la mínima ventaja muestra la igualdad vivida hoy.

A pesar de todo, la ausencia de algunos de los candidatos más interesantes como los Acura de Penske se sintió en cabeza, con los problemas técnicos como causantes de sus abandonos. Tampoco  tuvo un gran final el Mazda de Tincknell, Bomarito y Pigot, que cayó hasta el sexto puesto cuando había estado en posiciones de podio. Al final, el tercer escalón fue para el Cadillac de Action Express pilotado por Nasr, Curran y Conway, aunque para ellos era una ligera decepción pues buscaban ganar.

 

El primer LMP2 en pista fue el Oreca-Gibson de CORE Autosport, con Braun, Dumas y Bennett, a treinta segundos del podio. Este coche se situaba en cuarta posición a diez minutos del final, aprovechando una última parada del Ligier-Gibson de United Autosports.

La clase de GT Le Mans tuvo entretenimiento a lo largo de toda la carrera, con varias marcas en la pelea gracias a (¿o por culpa de?) la influencia del Balance of Performance. La victoria final fue para Porsche, con el 911 RSR de Nick Tandy, Patrick Pilet y Frederic Makowiecki, tres hombres de la marca. El triunfo llegó tras batir al Ferrari de Risi Competizione y a los BMW M8 GTE, mucho más competitivos en Sebring que en Daytona. Para Antonio García, fue una carrera difícil sin recompensa, con demasiados problemas para brillar.

En GT Daytona, la victoria fue a parar a manos del Lamborghini Huracan GT3 de Paul Miller Racing, con Bryan Sellers, Madison Snow y Corey Lewis. Aún así, fue una victoria luchada que no se resolvió hasta después de las últimas paradas a boxes con la pelea entre Sellers y Jeroen Bleekemolen en el Mercedes AMG GT3 del equipo Riley. La próxima cita tendrá lugar el 14 de abril en un escenario tan único como es Long Beach.