Una de las notas curiosas del Gran Premio de Hungría del último fin de semana fue que Ferrari olvidó conectar el sistema de agua en el monoplaza de Raikkonen, por lo que el finlandés se quedó sin poder hidratarse en una de las carreras más duras del mundial.

Todos los medios de comunicación aplaudieron la fortaleza del de Ferrari por aguantar las 70 vueltas del GP sin beber una sola gota de agua, pero para sorpresa de todos, Marcus Ericsson comentaba en sus redes sociales que el lleva más de dos años sin sistema de hidratación en el monoplaza por tal de ahorrarse lastre ya que él es un piloto físicamente grande y ya tiene un peso algo superior a los demás.

Realmente no ha sido para tanto. Generalmente es bueno para nosotros tener algo en la boca, algún tipo de bebida. Lo que ha pasado hoy es que ha habido un pequeño problema en el sistema, pero nada más”.

Al final no ha sido tan problema. La carrera ha sido muy rápida porque estuvimos empujando todo el tiempo“, comentaba el finlandés y es que es impresionante ver como los pilotos son capaces de ir durante dos horas al máximo nivel, soportando altas temperaturas y un esfuerzo físico memorable e ir sin ningún tipo de bebida. Es en ese momento en el que el aficionado se da cuenta que son realmente deportistas de élite.

Ericsson comentó que el lleva alrededor de dos años sin ningún tipo de bebida en carrera: “Llevo sin sistema de hidratación en el monoplaza por lo menos desde hace dos años, incluyendo hoy, claro. Eso supone reducir el peso de coche en 1.5 kg, por lo que decidimos no utilizarlo. Es uno de los lastres de la normativa de que el peso sea el mismo para todos los pilotos“.

Es especialmente remarcable cuando el sueco comentaba en su cuenta de Twitter que generalmente pierde entre 2.5 y 3 kg por carrera. La forma de mantener el tipo es hidratarse sobre manera antes de carrera y tener una preparación física específica para hacer grandes esfuerzos sin la necesidad imperiosa e inmediata de hidratación.